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Se reaviva el debate sobre los riesgos del glifosato

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La noticia de que Bayer ha decidido eliminar el glifosato, el ingrediente activo de Roundup®, del mercado doméstico americano en 2023[i] ha encendido el debate sobre los riesgos que conlleva su uso. La nueva versión del popular herbicida prevé la eliminación del compuesto en sus formulaciones y se basará en “ingredientes activos alternativos” que necesitarán la aprobación de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los EE.UU. Según la multinacional alemana, la medida se toma para “gestionar el riesgo de litigios” y no por preocupaciones sobre la seguridad del principio activo.

El glifosato (GLY) es el compuesto químico que hace que el famoso Roundup®, el herbicida de uso doméstico más utilizado en el mundo sea tan eficaz. Se usa en multitud de fomulaciones comerciales de uso profesional y doméstico, y es el herbicida sistémico de amplio espectro más utilizado en el mundo. Inventado por Monsanto en la década de los 70, su patente expiró en el año 2000 y hoy en día la mayor parte de su producción se concentra en China[ii].

Las evaluaciones realizadas en la última década del potencial carcinogénico de los herbicidas con base de glifosato (GBH) por varias agencias regionales, nacionales e internacionales han generado controversia, ya que las investigaciones sugieren que el popular compuesto podría ser carcinogénico, bien por si mismo o bien en combinación con otros ingredientes herbicidas. En las últimas dos décadas, más de una docena de estudios han relacionado la exposición al glifosato y a productos como Roundup® con mayores riesgos de linfoma en personas y animales[iii]. Otros estudios han encontrado vínculos con el riesgo de parto prematuro[iv], la infertilidad masculina, el comportamiento errático de las abejas y la disminución de la biodiversidad en los hábitats marinos entre otros factores. También se sospecha que sus efectos nocivos se pueden ver ampliados por la combinación con otros compuestos químicos y que la acumulación de exposiciones puede tener un impacto superior al estimado por los fabricantes, ya que los estudios corelacionan una asociación entre las altas exposiciones acumulativas a GBH y un mayor riesgo de linfoma en humanos[v].

En general, el aumento en el uso de los GBH como los herbicidas más utilizados del mundo y sus posibles efectos acumulativos plantea interrogantes sobre sus efectos inesperados sobre la salud humana. En marzo de 2015, la mayor autoridad mundial en el tema, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), publicó la Monografía 112 de en el que se clasificaba el glifosato -y las sustancias basadas en glifosato (GBH)- dentro del grupo 2A de carcinógenos, como “probable carcinógeno para humanos”[vi], con un nivel de riesgo similar al consumo excesivo de carne roja o el uso de productos químicos como los habituales en peluquería, por ejemplo. La evaluación del IARC constituye una clasificación de riesgo/ peligro, e indica la solidez de la evidencia de que el glifosato pueda causar cáncer y tumores poco usuales, como el linfoma. La probabilidad de desarrollar un cáncer dependerá de factores como el tipo y grado de exposición y la fuerza del efecto del agente químico.

Esta nueva clasificación del glifosato por el mayor órgano científico mundial en el tema forzó a que la Comisión Europea solicitara a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que tuviera en cuenta las conclusiones de la IARC[vii] en la revisión del compuesto que los expertos estaban llevando a cabo. El Instituto Federal Alemán para la Evaluación del Riesgo (BfR) también realizó un estudio evaluando la Monografía 112 de la IARC. A partir de todos los informes recibidos, la EFSA, remitió en noviembre del 2015 su informe a la Comisión y publicó la conclusión sobre la revisión de expertos en la evaluación del riesgo con consideraciones sobre la sustancia activa glifosato, indicando su opinión de no carcinogenicidad del compuesto. En la adopción de dichas conclusiones, uno de los 28 estados miembros, Suecia, no estuvo de acuerdo con la declaración de no carcinogenicidad del glifosato, actitud que motivó el inicio de un proceso de evaluación a fin de que la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) reevaluara el glifosato a partir de lo que define el Reglamento 1272/2008 sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas.

Otros organismos internacionales iniciaron sus propias revisiones sobre el herbicida. Por ejemplo, el Informe de la 49.a reunión del comité del Codex sobre residuos de plaguicidas del programa conjunto FAO/OMS sobre normas alimentarias comisión del Codex Alimentarius [viii], en su punto sobre el glifosato (158) 41 y 42, pone de manifiesto que el Comité tomó nota de que la reunión extraordinaria de la “Joint Meeting on Pesticide Residues” (JMPR), celebrada en mayo de 2016, había vuelto a evaluar todos los datos toxicológicos disponibles y llegó a la conclusión que no era probable que el glifosato plantee riesgo cancerígeno para los seres humanos “por la exposición alimentaria”; que no existían preocupaciones por la exposición alimentaria ni repercusiones sobre los CXL existentes. El Comité tomó nota de la observación del Observador de la NHF que expresó una “opinión contraria sobre la carcinogenia del glifosato y se opuso al uso de glifosato”.

Sobre la base de estos informes de evaluación, la Comisión Europea publicó, en junio de 2016, los reglamentos 2016/1056 y 2016/1313, en el que se establecía una prórroga nueva y se añadían nuevas disposiciones específicas para tener en cuenta en las autorizaciones por parte de los estados miembros de productos fitosanitarios que contengan glifosato en cualquier formulación.

Se decidió que, en las autorizaciones de uso, se evaluarán especialmente los riesgos derivados del uso no agrícola, reduciendo al máximo las aplicaciones en parques y jardines públicos, campos de deporte y áreas de recreo, centros educativos y espacios de juego infantil y alrededores de centros de asistencia sanitaria, visto que los usos no agrícolas en zonas urbanas, vía pública, infraestructuras ferroviarias, cauces, etc pueden provocar una contaminación de las aguas subterráneas de una manera más intensa y directa que los usos agrícolas correctamente aplicados. Además, se constató el riesgo de que determinados usos no agrícolas en zonas urbanas podrían conllevar una exposición de las personas de manera directa y continuada a concentraciones elevadas, que podría conllevar cierto riesgo para la población expuesta, sobre todo en niños y mujeres gestantes. El mismo dictamen indicó que los productos fitosanitarios a base de glifosato no deberían contener el coformulante tallowamina polietoxilada (CAS 61791-26-2), dado que el informe definitivo del BfR indica que estos coformulantes podrían ser la causa de que algunos productos comerciales con glifosato fueran cancerígenos.

Una vez dispuesto el dictamen, la Comisión publicó, en diciembre de 2017, el Reglamento de ejecución 2017/2324 que renueva la aprobación del glifosato hasta el 15 de diciembre de 2022[ix]. Esta renovación amplió las disposiciones específicas que los estados miembros deben tener en cuenta en las autorizaciones de productos a base de glifosato, en concreto añade que en las autorizaciones también habrá que atender especialmente a la protección de operarios y usuarios no profesionales; el riesgo para vertebrados terrestres y plantas terrestres no diana; el riesgo para la diversidad y abundancia de artrópodos y vertebrados terrestres no diana a través de interacciones tróficas, incluir medidas de reducción del riesgo, y garantizar la equivalencia entre las especificaciones del material técnico comercializado y del material de ensayo empleado en estudios toxicológicos.

El glifosato posee actualmente una clasificación armonizada como causante de daños oculares graves y como tóxico para la vida acuática con efectos duraderos[x], desde antes y después de la evaluación de la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) en 2017, en la que no se justifica ninguna clasificación por mutagenicidad en células germinales, carcinogenicidad o toxicidad para la reproducción.

Aunque las restricciones para el uso del glifosato se han impuesto en diversos países, incluidos algunos de la Unión Europea, el mercado mundial de glifosato está aumentando a una tasa de crecimiento anual del 6,3% entre 2016 y 2022, estimando que alcance los 9.910 millones de dólares en 2022. Una gran parte de su uso está dedicado a cultivos resistentes a herbicidas genéticamente modificados que ahora representan alrededor del 56% del uso mundial de glifosato. En principio, la promesa de era que estos cultivos reducirían el uso de pesticidas y herbicidas, pero el efecto ha sido el contrario. Según el Instituto de Salud Global[xi], el uso extensivo de herbicidas en todo el mundo constituye un problema para el planeta, por la contaminación química y la degradación de los ecosistemas que provocan. En el caso del glifosato, su uso generalizado parece haber resultado en la presencia de residuos en el polvo doméstico, el suelo, el agua y los alimentos, según los estudios de la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU.

Las posturas divergentes entre organismos internacionales y el debate motivado posteriormente entre instituciones científicas y políticas sobre la clasificación como carcinógeno o no del glifosato ha generado una amplia literatura y un debate sobre los riesgos del glifosato que no se ha acallado hasta la fecha.

Desde el dictamen de la IARC, y siguiendo este criterio el principio de precaución y protección de salud pública y del medio ambiente, numerosas autoridades locales y entes públicos han considerado que el riesgo potencial para la salud de las personas y el ecosistema urbano no justifica la aplicación general de productos y formulados basados en glifosato -u otros principios activos de síntesis- para la gestión de plantas no deseadas, plagas y enfermedades en espacios verdes públicos. Siguiendo este criterio, y las recomendaciones de la Comisión, diferentes ciudades han decidido prohibir el uso del glifosato y otros productos químicos de síntesis en el espacio público, excepto en situaciones excepcionales, cuando los beneficios pueden justificar los riesgos. La tendencia desde entonces ha sido orientar los métodos de gestión integral de plagas (GIP) hacia la mejora del manejo y el uso de técnicas de control biológico, limitando las aplicaciones de fitosanitarios a casos excepcionales, generalmente motivados por razones de protección de la salud de las personas.

El proceso de renovación del glifosato, autorizado en la Unión Europea hasta diciembre de 2022, entra estos meses en su fase decisiva. El Grupo para la Evaluación del Glifosato (AGG), integrado por Francia, Hungría, los Países Bajos y Suecia, ha presentado un “Informe de Evaluación de la Renovación del Glifosato” a los demás Estados miembros, que será revisado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)[xii]. En el segundo trimestre de 2022, esta autoridad enviará a la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (SANTE) sus conclusiones y la Comisión Europea redactará una propuesta legislativa para la renovación o no de la aprobación del glifosato, que se debatirá en un Comité en el que participan expertos de todos los países de la UE. Esos expertos finalmente votarán si el glifosato se puede seguir utilizando o su uso queda definitivamente prohibido. La propuesta actual de los cuatro estados miembros no prevé un cambio en la clasificación actual, por lo que se prevé que la aprobación se realice de forma prácticamente automática.

Para elaborar su informe, el AGG ha utilizado un extenso dosier de miles de páginas formado por miles de estudios y artículos científicos sobre el glifosato, recopilado por un grupo de empresas interesadas en su renovación, entre las que se encuentran Bayer, Syngenta, Industrias Afrasa o Nufarm, denominados “Grupo de Renovación del Glifosato” (GRG). Las empresas impulsoras de la renovación de la aprobación del glifosato confían en el peso de su dosier, que en palabras de los representantes de la industria va mucho más allá de lo exigido en un proceso reglamentario, al incluir, informes exhaustivos sobre el control del agua y el medio ambiente en los Estados miembros de la UE, y medidas de mitigación para preservar la biodiversidad. A tal efecto están desarrollando una intensa campaña mediática con el apoyo de la industria agroalimentaria, que considera este producto químico insustituible[xiii].

No obstante, mientras la EFSA comienza su reevaluación del glifosato, estudios independientes cuestionan los informes de la industria proporcionados a las autoridades de la UE sobre el glifosato[xiv], ya que estos no cumplirían con los estándares científicos internacionales básicos establecidos por la OCDE, y porque existe un evidente conflicto de interés. Según estos estudios, el dictamen (2015ª) de la EFSA no cita estudios revisados de forma independiente y el BfR, la EFSA y la ECHA no siguen las pautas actuales de evaluación de riesgos, al descartar al menos once casos estadísticamente significativos de aumento de la incidencia de tumores en dos estudios sobre ratas y cinco sobre ratones, llegando a afirmar que el glifosato debería haberse clasificado en la categoría 1B de la UE, como “presunto carcinógeno humano”. Un análisis realizado halló que los estudios revisados por especialistas independientes fueron descartados por BfR [xv]y, por lo tanto, no se incluyeron en la evaluación de la EFSA.

El BfR, la EFSA y la ECHA han rechazado las críticas apelando también a criterios científicos en sus métodos de avaluación que explican estas omisiones. De hecho existe todo un corpus de literatura crítica sobre los estudios científicos sobre los posibles riesgos de la exposición al glifosato. Aunque el consenso científico considera que este puede ser un desencadenante ambiental crítico en la etiología de varios estados patológicos asociados con la disbiosis, indica que la investigación que rodea los efectos del glifosato también adolece de numerosas debilidades metodológicas, incluidas dosis artificialmente altas, duración insuficiente, ingredientes patentados y una dependencia excesiva de modelos animales. La incertidumbre es tal que se justifican los estudios futuros a largo plazo que examinen las dosis fisiológicamente relevantes en poblaciones sanas y genéticamente susceptibles para determinar el riesgo real que representa para la salud humana el famoso compuesto[xvi].

Otros estudios concluyen que el debate sobre los riesgos carcinogénicos del glifosafo y sus derivados oculta otros riesgos que no se están estudiando[xvii], en la medida que el “debate sobre el glifosato” se limita principalmente a la carcinogenicidad, mientras que también se han encontrado otros posibles efectos sobre la salud humana y el medio ambiente, especialmente su efecto sobre los polinizadores[xviii]. Según estas informaciones, no puede descartarse tajantemente que en dosis altas el glifosato pueda ser carcinógeno para ratones, ni que no haya alguna evidencia de relación causal entre exposición profesional continua y linfoma poco frecuente.

A la luz de estos datos, parece que este último factor ha pesado en la decisión de la multinacional alemana de sustituir el conocido producto químico por otro menos controvertido, amparada por el posible periodo de latencia que podrían tener los linfomas provocados por la exposición al glifosato[xix] y su exposición a litigios en el futuro, razón por la que algunas fuentes consideran que la estrategia legal de Bayer pasa ahora por diferir el resultado de los litigios en marcha todo lo posible para mantener la rentabilidad del producto[xx].

Una parte considerable del debate sobre los posibles riesgos del glifosato gira alrededor de la calidad de los datos disponibles y la integridad de los estudios realizados, con acusaciones cruzadas de falta de rigor científico que evidencian marcadas divergencias de criterio al evaluar el compuesto químico. Existe toda una serie de documentos que explican los motivos técnico-científicos de estas divergencias, que incluyen la ausencia de datos de información ecotoxicológica de residuos, impurezas y otros componentes frecuentes en las formulaciones comerciales del glifosato, que son secretas y que podrían requerir nuevas evaluaciones. Un defecto importante en los datos sobre el glifosato parece ser la evaluación exclusiva del principio activo, en lugar de estudiar los efectos de las formulaciones comerciales, que son las que se distribuyen y afectan a las personas, entre otros. La ausencia de datos toxicológicos independientes que informen sobre un amplio espectro de situaciones son la verdadera fuente de desconfianza sobre el producto químico.

Los estudios indican que no se pueden descartar efectos sinérgicos entre el glifosato y sus coformulantes, Los ensayos de sensibilidad in vitro en una variedad de líneas celulares indican que el glifosato es menos tóxico que sus coformulantes comunes, por ejemplo, la polioxietileno-amina (POEA), por lo que ha sido prohibida en preparaciones a base de glifosato en varios países, con la esperanza de ayudar a resolver el “caso del glifosato”. No obstante, se ha demostrado la inhibición de las aromatasas en concentraciones muy bajas, lo que implica efectos de alteración hormonal y el potencial estrogénico del glifosato y los GBH se manifiesta por la activación de los receptores de estrógenos.

La ausencia de datos sobre los efectos de las formulaciones habituales y sus derivados, plantean un problema porque, incluso si finalmente se lanzaran iniciativas de investigación importantes, solo cubrirían una parte del problema relacionado con los efectos de los herbicidas basados en glifosato tal y como se distribuyen en sus aplicaciones reales.

Pero ¿Por qué existe una diferencia tan notable entre las declaraciones de los diversos organismos internacionales? ¿Por qué el debate entre la EPA, la EFSA, ECHA y JMPR, por un lado, y la IARC, por otro lado? Las posiciones de los primeros estaban generalmente de acuerdo, pero la evaluación de la IARC -que siguió a la declaración del BfR, pero precedió a las declaraciones de la Agencia de la UE y la Agencia de la FAO/OMS, en cronología- fue diametralmente opuesta.

¿Por qué, si bien unos concluyeron que es poco probable que el glifosato cause cáncer, hasta el punto que sugirieron aumentar su valor de IDA de 0,3 a 0,5 mg/kg pc/día dentro de la UE, la IARC lo ha clasificado como probablemente cancerígeno para los seres humanos sobre la base de pruebas limitadas en seres humanos y pruebas suficientes en animales?[xxi]

Vale la pena señalar que no es la primera que esto sucede, ni es la única vez que existe una diferencia dramática entre las clasificaciones de la IARC y las organizaciones dependientes de estados soberanos, como por ejemplo sucedió en su momento con la clasificación en el grupo 1 del lindano[xxii], producto que se fabricó y aplicó de forma entusiasta en la UE hasta el año 2008[xxiii], es decir, hasta que se demostró de forma inequívoca de que se trata de un letal carcinogénico. Esto se debe a que la legislación de la Unión Europea sobre productos químicos y plaguicidas está orientada a proteger la salud humana y el medio ambiente, pero también a evitar las barreras al comercio[xxiv]. Este juego de equilibrios que afecta a distintos sectores e intereses matiza considerablemente las decisiones de la Unión al respecto.

Según un estudio científico titulado “Retos de renovación del glifosato en la Unión Europea”[xxv] de 2018, los factores que han dado lugar a estas diferencias sustanciales entre las opiniones expresadas por la EFSA y la IARC incluyen:

– La evaluación de la IARC se basa en los posibles peligros (hazards), mientras que la EFSA está comprometida, por mandato legal (Consejo del Parlamento Europeo, 2002) con la evaluación basada en el riesgo. La evaluación basada en riesgos no descarta los posibles peligros, pero evalúa la probabilidad de que sucedan en escenarios reales.

– La declaración de la EFSA se limita a la evaluación del ingrediente activo glifosato, mientras que la IARC también considera de importancia práctica los efectos notificados de las preparaciones herbicidas formulados. Siguiendo este último enfoque, considera que la toxicidad de las sustancias aminas grasas (p. Ej., POEA) utilizadas como formulantes en productos fitosanitarios ha sido bien demostrada y no puede descartarse en la evaluación toxicológica.

– La IARC basa su evaluación en publicaciones revisadas por especialistas en la literatura científica, mientras que la EFSA basa su evaluación también en los intereses comerciales de y utiliza datos secretos no disponibles al público entregados por la industria química para obtener la aprobación del producto en consideración. Esta información refleja los sesgos y los intereses comerciales de parte y no considera ciertos peligros acumulativos posibles a largo plazo, por ejemplo.

La cuestión de la renovación del glifosato en la UE y los informes de evaluación correspondientes muestran claramente una diferencia fundamental entre los métodos de evaluación de peligros y riesgos potenciales de los productos regulados.

Mientras el método científico de la IARC se centra netamente en los posibles peligros para la salud humana y animal derivados del producto y la exposición al mismo, la regulación de pesticidas de la UE se basa en el análisis de riesgos y sopesa estos en función de la probabilidad de que ocurran mediante una exposición real.

El principal problema es que las autoridades, en el procedimiento de renovación de herbicidas, siguiendo su mandato legal, se centran en los ingredientes activos, mientras que en situaciones de la vida real los ciudadanos son expuestos a productos comerciales complejos formulados[xxvi]. Es decir, la UE no evalúa los efectos reales de los productos comerciales, tan solo los efectos de un compuesto químico que no se distribuye puro. Además, los gobiernos o las agencias relacionadas con los gobiernos deben considerar a todas las partes interesadas en su evaluación, incluidos los titulares de patentes y las industrias interesadas, algo que no sucede en la ciencia. Es decir, se trata de decisiones técnicas que toman en consideración la información científica disponible, pero que también sopesan otros factores más amplios.

Un problema particular en la UE es que los ingredientes activos utilizados en los productos fitosanitarios están regulados a nivel de la Unión, mientras que los productos plaguicidas formulados se rigen a nivel de los Estados Miembros. En otras palabras, la responsabilidad de una evaluación toxicológica sólida de los productos formulados recae en la UE a nivel de los Estados. Por lo tanto, la reevaluación del glifosato puede centrarse en el compuesto original en sí, ya que los posibles efectos biológicos y para la salud de otros formulantes y aditivos se consideran durante el registro de los productos formulados a nivel de estado.

Estos productos y sus efectos, que la Unión Europea no considera, si están reflejados en la evaluación de la IARC, ya que esa agencia no está legalmente vinculada a las políticas de autorización de la UE. Evidentemente, una agencia internacional de expertos en salud pública puede enfocarse en el peligro que suponen los productos en su método de evaluación, especialmente si se detectan nuevos datos en relación con la sustancia objetivo, y también si la concentración o dependencia de la dosis demuestra tener efectos apreciables, como se está observado en los efectos de disrupción endocrina[xxvii].

La amplia presencia de glifosato y sus residuos como contaminantes omnipresentes en matrices ambientales, en piensos y alimentos, e incluso en muestras de ganado y humanos, indica que nuestra exposición a esta sustancia, aumentada por la ampliación de los límites tolerables, el uso por la expansión de cultivos transgénicos en todo el mundo y el uso de procedimientos de desecación química antes o después de la cosecha en la agricultura, puede ser sustancialmente más alta que la predicha por los modelos considerados hasta la fecha, lo que puede hacer que se reevalúe la posición actual en la evaluación de riesgos del glifosato y sus derivados, y que se consoliden medidas como la prohibición del uso de glifosato como desecante químico pos-cosecha. Pero esta cuestión corresponde al ámbito de la industria agrícola y la seguridad alimentaria y es ahí donde debe ser debatida.

A la espera de la aparición de maquinaria semiautomática y robots en el campo, de la aplicación masiva de sensores, datos y sistemas inteligentes de digitalización de la agricultura (como el proyecto en el que participa la AEPJP), la aplicación masiva de herbicidas y pesticidas en agricultura presenta síntomas de obsolescencia y parece cuestión de tiempo hasta que la agricultura industrial opte por abandonar estos métodos en favor de otros más respetuosos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Por lo que respecta a la gestión de los espacios verdes urbanos y periurbanos, medidas como la retirada preventiva de herbicidas a base de glifosato que contienen el agente de formulación POEA, y la recomendación de no usar productos derivados del glifosato en zonas urbanas han resultado efectivas para reducir la contaminación ambiental y mitigar las posibles consecuencias para la salud humana, por pequeñas que puedan ser. También ha servido para reconsiderar de forma madura y meditada la posición técnica y profesional respecto al manejo y aplicación general de productos químicos de síntesis en la gestión del verde urbano. La conclusión prevalente ha sido que el fin no justifica los medios, y que los riesgos asociados con estos productos no justifican su uso de forma generalizada, por muy efectivos que sean y por mucho que simplifiquen la gestión.

Es importante recordar de que el riesgo de contraer un linfoma por exposición al glifosato está considerado similar al de consumir carne en exceso, o a los riesgos ocupacionales de otras profesiones que manipulan asiduamente productos químicos de uso doméstico. Hablamos por lo tanto de un riesgo reducido que probablemente afecta a los aplicadores profesionales antes que al público en general. Por esta misma razón el debate sobre el uso de productos químicos de síntesis no puede situarse estrictamente en el terreno de la ciencia y los procedimientos administrativos de la UE, sino que debe centrarse también en el campo de los derechos de las personas a la salud y a la información, y a que no se tomen decisiones que les pueden afectar sin su consentimiento. En este caso rige el principio de precaución derivado de los derechos humanos, según el cual, cuando existe un riesgo de daño irreversible para las personas o el medio ambiente, la falta de certeza científica integral no se puede utilizar para excusar la falta de adopción de medidas cautelares[xxviii].

Desde esta perspectiva, la decisión de Bayer de retirar el glifosato de productos de consumo doméstico en los EE.UU parece significativa, independientemente de las razones que aporte la empresa productora, e incluso de las medidas que se tomen en la UE en el futuro sobre la renovación del glifosato, ya que es del todo deseable no encontrarnos en el futuro con casos como el del lindano y el DDT.

En este marco conceptual, es esencial que los técnicos responsables de la GIP ejerzan sus atribuciones en la gestión actual de la infraestructura verde con responsabilidad y apego a la veracidad y a la responsabilidad ética[xxix] necesaria en la toma de decisiones que pueden comprometer los derechos de la ciudadanía, obviando relatos basados en la supuesta eficacia del cientifismo comercial y el supremacismo tecnocrático.

La realidad es que no existe obligación alguna de utilizar glifosato ni ningún otro producto comercial en el manejo de los espacios verdes. Simplemente se trata de una opción que en su día pareció ofrecer ciertas ventajas que han palidecido a medida que hemos comprendido mejor todo lo que implica el uso de estos productos para trabajadores, ciudadanos y la biodiversidad. El uso sistemático de estos productos también afecta a la percepción pública de la gestión de los espacios verdes, y nuestro sector no tiene porque verse arrastrado a polemizar sobre cuestiones que corresponde dirimir en el ámbito estricto de la producción agroalimentaria.

Los riesgos latentes para la salud humana y el medio ambiente en el uso generalizado de productos químicos de síntesis en espacios verdes urbanos y periurbanos excede con mucho sus beneficios, y este tipo de aplicación extensiva pertenece ya al pasado de la gestión del espacio público. Como muchas otras soluciones técnicas ya abandonadas -el fibrocemento, la gasolina con plomo, los gases de efecto invernadero- pertenece ya a una larga tradición de ideas técnicas bienintencionadas pero fallidas, sobre las que no cabe lamentarse, autoflagelarse y sentir añoranza alguna. Solo cabe asumir los errores cometidos y enmendarlos en el ejercicio profesional diario.

Por suerte, hace ya unos años que comenzamos a avanzar hacia una Gestión Integrada de Plagas fundamentada en el control biológico y la excelencia en el modelo de gestión, que nos empujan por la senda la gestión ecológica hacia unos espacios verdes más ricos, complejos y plenamente saludables. Este es un sendero que no debemos abandonar.

 

Gabino Carballo, Paisajista y Vocal de la AEPJP.

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[i] Bayer’s Roundup Costs Could Top $16 Billion as Provisions Mount. By Tim Loh and Jef Feeley. 29 de julio de 2021 15:30 CEST Updated on 29 de julio de 2021 18:54 CEST. https://www.bloomberg.com/news/articles/2021-07-29/bayer-to-set-aside-4-5-billion-for-potential-roundup-claims

[ii] Research Report on China’s Glyphosate Industry (2018-2022). News provided by Research and Markets. Jul 31, 2018, 08:15 ET. https://www.prnewswire.com/news-releases/research-report-on-chinas-glyphosate-industry-2018-2022-300689149.html

[iii] Dennis D. Weisenburger, A Review and Update with Perspective of Evidence that the Herbicide Glyphosate (Roundup) is a Cause of Non-Hodgkin Lymphoma, Clinical Lymphoma Myeloma and Leukemia, Volume 21, Issue 9, 2021, Pages 621-630, ISSN 2152-2650, https://doi.org/10.1016/j.clml.2021.04.009. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2152265021001518#!

[iv] La exposición durante el embarazo al glifosato, el herbicida más utilizado a nivel mundial, y el riesgo de parto prematuro.  Manolis Kogevinas , Director científico de la distinción Severo Ochoa. 19.5.2021. https://www.isglobal.org/healthisglobal/-/custom-blog-portlet/la-exposicion-durante-el-embarazo-al-glifosato-el-herbicida-mas-utilizado-a-nivel-mundial-y-el-riesgo-de-parto-prematuro/2314751/0

[v] Luoping Zhang, Iemaan Rana, Rachel M. Shaffer, Emanuela Taioli, Lianne Sheppard, Exposure to glyphosate-based herbicides and risk for non-Hodgkin lymphoma: A meta-analysis and supporting evidence, Mutation Research/Reviews in Mutation Research, Volume 781, 2019, Pages 186-206, ISSN 1383-5742, https://doi.org/10.1016/j.mrrev.2019.02.001. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1383574218300887

[vi] IARC Monograph on Glyphosate. https://www.iarc.who.int/featured-news/media-centre-iarc-news-glyphosate/

[vii] Revaluación del glifosato. Boletín acsa brief núm 10 julio-agosto 2018. Actualización. https://acsa.gencat.cat/es/actualitat/butlletins/acsa-brief/reavaluacio-del-glifosat/index.html

[viii] INFORME DE LA 49.a REUNIÓN DEL COMITÉ DEL CODEX SOBRE RESIDUOS DE PLAGUICIDAS Beijing, República Popular de China, 24 – 29 de abril de 2017. PROGRAMA CONJUNTO FAO/OMS SOBRE NORMAS ALIMENTARIAS COMISIÓN DEL CODEX ALIMENTARIUS 40.o período de sesiones. CICG, Ginebra, Suiza. 17 – 22 de julio de 2017. http://www.fao.org/fao-who-codexalimentarius/sh-proxy/en/?lnk=1&url=https%253A%252F%252Fworkspace.fao.org%252Fsites%252Fcodex%252FMeetings%252FCX-718-49%252FREPORT%252FREP17_PRs.pdf

[ix] REGLAMENTO DE EJECUCIÓN (UE) 2017/2324 DE LA COMISIÓN de 12 de diciembre de 2017. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32017R2324&from=RO

[x] Substance Infocard. Glyphosate. https://echa.europa.eu/es/substance-information/-/substanceinfo/100.012.726

[xi] La exposición durante el embarazo al glifosato, el herbicida más utilizado a nivel mundial, y el riesgo de parto prematuro.  Manolis Kogevinas , Director científico de la distinción Severo Ochoa. 19.5.2021. https://www.isglobal.org/healthisglobal/-/custom-blog-portlet/la-exposicion-durante-el-embarazo-al-glifosato-el-herbicida-mas-utilizado-a-nivel-mundial-y-el-riesgo-de-parto-prematuro/2314751/0

[xii] Glifosato: los reguladores de la UE empiezan a revisar las evaluaciones para la renovación de la autorización. Published: 15 Junio 2021. https://www.efsa.europa.eu/es/news/glyphosate-eu-regulators-begin-review-renewal-assessments

[xiii] La renovación del glifosato entra en la fase decisiva. 03 Junio 2021. https://www.phytoma.com/noticias/noticias-de-actualidad/la-renovacion-del-glifosato-entra-en-la-fase-decisiva

[xiv] Study shows EU Glyphosate assessment based on flawed science. 02.07.2021. https://corporateeurope.org/en/2021/07/study-shows-eu-glyphosate-assessment-based-flawed-science. https://s3.amazonaws.com/s3.sumofus.org/images/Evaluation_scientific_quality_studies_genotoxic_glyphosate.pdf

[xv] Pesticide Action Network Use of science in EU risk assessment (2018). Pesticide Action Network and Use of Science in EU Risk Assessment. http://www.pan-europe.info/eu-legislation/legislation-plant-protection-products/use-science-eu-risk-assessment

[xvi] Barnett Jacqueline A., Gibson Deanna L., Separating the Empirical Wheat From the Pseudoscientific Chaff: A Critical Review of the Literature Surrounding Glyphosate, Dysbiosis and Wheat-Sensitivity. Frontiers in Microbiology. 11. 2020. https://www.frontiersin.org/article/10.3389/fmicb.2020.556729. DOI=10.3389/fmicb.2020.556729

[xvii] Székács András, Darvas Béla. Re-registration Challenges of Glyphosate in the European Union. Frontiers in Environmental Science. Vol. 6. 2018. https://www.frontiersin.org/article/10.3389/fenvs.2018.00078. DOI=10.3389/fenvs.2018.00078

[xviii] uo, QH., Gao, J., Guo, Y. et al. Effects of a commercially formulated glyphosate solutions at recommended concentrations on honeybee (Apis mellifera L.) behaviours. Sci Rep 11, 2115 (2021). https://doi.org/10.1038/s41598-020-80445-4

[xix] Bayer Provides Update on Path to Closure of Roundup™ Litigation. Thursday – July 29, 2021. https://media.bayer.com/baynews/baynews.nsf/id/Bayer-Provides-Update-on-Path-to-Closure-of-Roundup-Litigation

[xx] Multidistrict litigation and Bayer’s failed Roundup gambit. By Elizabeth Burch. June 1, 20216:57 PM CEST . https://www.reuters.com/legal/legalindustry/multidistrict-litigation-bayers-roundup-gambit-2021-06-11/

[xxi] IARC Monograph on Glyphosate. https://www.iarc.who.int/featured-news/media-centre-iarc-news-glyphosate/

[xxii] IARC Monographs evaluate DDT, lindane, and 2,4-D,  23 June 2015. https://www.iarc.who.int/wp-content/uploads/2018/07/pr236_E.pdf

[xxiii]  El lindano (contaminante orgánico persistente) en la UE. 15-11-2016. https://www.europarl.europa.eu/thinktank/es/document.html?reference=IPOL_STU%25282016%2529571398

[xxiv] Fichas técnicas sobre la Unión Europea – 2021. LOS PRODUCTOS QUÍMICOS Y LOS PLAGUICIDAS. https://www.europarl.europa.eu/ftu/pdf/es/FTU_2.5.8.pdf

[xxv] Székács András, Darvas Béla. Re-registration Challenges of Glyphosate in the European Union. Frontiers in Environmental Science. Vol. 6. 2018. https://www.frontiersin.org/article/10.3389/fenvs.2018.00078. DOI=10.3389/fenvs.2018.00078

[xxvi] Székács András, Darvas Béla. Re-registration Challenges of Glyphosate in the European Union. Frontiers in Environmental Science. Vol. 6. 2018. https://www.frontiersin.org/article/10.3389/fenvs.2018.00078. DOI=10.3389/fenvs.2018.00078

[xxvii] Gergő Tóth, Judit Háhn, Júlia Radó, Diána A. Szalai, Balázs Kriszt, Sándor Szoboszlay. Cytotoxicity and hormonal activity of glyphosate-based herbicides, Environmental Pollution, Volume 265, Part B, 2020, 115027, ISSN 0269-7491. https://doi.org/10.1016/j.envpol.2020.115027. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0269749120321114

[xxviii] Glyphosate: Organized Blindness on Pesticide Risks. Christian Schliemann-Radbruch. Blog post. 2015. https://www.ecchr.eu/en/publication/glyphosate-organized-blindness-on-pesticide-risks/

[xxix] Veracidad y responsabilidad ética en la gestión actual de los parques y jardines públicos. 18 noviembre, 2020. Gabino Carballo. https://www.aepjp.es/veracidad-responsabilidad-etica-gestion-actual-parques

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Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. He seguido desde el principio y paso a paso el proceso de “demonización” del glifosato. Mi opinión es que Bayer (y probablemente Basf) como buena farmacéutica, promovió este desprestigio del glifosato con la intención de comprar Monsanto más barato (cosa que finalmente hizo), esta es una estrategia bien conocida en las escuelas de negocios: desprestigiar falsamente los productos de la empresa que te interesa para hacer caer su valor, comprarla y después hacer aparecer estudios que contradigan los anteriores (todo esto ha ocurrido paso a paso). Después de comprarla se quedó lo que le interesaba (los OMG de Monsanto) y le vendió en 2017 la división de agroquímicos a la Basf. Esta estrategia se ha repetido multitud de veces con empresas farmacéuticas y medicamentos y generalmente provocado por multinacionales que desean eliminar o absorber empresas más pequeñas, se podría dar el caso que todos los ciudadanos, cargos electos y técnicos que han seguido a pies juntillas este proceso de sospecha y prohibición del glifosato, de buena fe, pero en contra de los estudios y conclusiones realizados que demuestran inocuidad (las sospechas no sirven como demostración y son partidistas), se podría dar el caso, como decía, que hayan actuado como colaboradores involuntarios e inocentes, pero necesarios, en esta estrategia y que desde el inicio sean el hazmerreír de los directivos de la, o las, multinacionales.
    Hay varias cosas que no me ligan, en la noticia se dice que “Bayer” ha decidido retirar el principio activo en productos domésticos de EE.UU., Roundup continua apareciendo como producido por Monsanto, pero la propiedad de la división agroquímica ahora es de Basf, en el comentario se especifica la razón: para evitar litigios (me parece una muy buena razón en EE.UU.)
    Finalmente, el glifosato ya no es un producto estratégico para la multinacional, la que sea, es barato y no tiene patente, su desaparición afectará mucho más a las pequeñas empresas que no las multinacionales, que evidentemente ya están desarrollando sus alternativas, que estas sí tendrán patente y serán mucho más caras. El empeño de los prohibicionistas en demostrar en que es peligroso parece más bien una rabieta ante la evidencia que otra cosa, es un producto químico y sus formulados pueden tener peligros, ¿pero y todos los demás?, en este momento es con diferencia el producto química mejor estudiado del mundo y no hay ningún estudio concluyente que demuestre su peligrosidad o todo este procedimiento se habría terminado hace tiempo.
    Por cierto y para que no hayan dudas: Ni vendo, ni utilizo, ni recomiendo el uso herbicidas, pero nunca he soportado que me tomen el pelo y en este caso tengo fundamentadas sospechas de que lo han intentado, de todos las partes, y no me refiero a este articulo que me parece muy correcto y completo.
    Salvador Garcia López
    Biólogo, Asesor en GIP

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