Saltear al contenido principal

Ignacio Piedrafita: “En el verde urbano, uno de los limitantes es la compactación”

Portada Ignacio Piedrafita

La gestión del suelo es uno de los aspectos más importantes en la administración de la infraestructura verde urbana. Es por ello por lo que nos ha encantado contar en el último Observatorio AEPJP con Ignacio Piedrafita.

Ignacio es técnico en arboricultura y docente en jardinería, con varios años de experiencia en el estudio y análisis de los modelos de gestión del suelo. A lo largo de su vídeo, nos explica la importancia de gestionar bien el terreno, la base sobre la que se cimenta la infraestructura verde urbana, con el fin de cuidar el conjunto de la naturaleza urbana y lo hace en el día en el que se conmemora el Día Mundial del Suelo: 5 de Diciembre, que este año versa sobre la biodiversidad.

“EL SUELO ES UNA PEQUEÑA FRACCIÓN DE LA TIERRA”

Conocer la situación del suelo es esencial para poder realizar un análisis correcto, para ponernos en contexto, Ignacio utiliza una manzana como ejemplo, explicando que: “si el planeta que representa esta manzana, la cual dividimos en cuatro trozos, solamente un cuarto de esta manzana representa la tierra fértil, la mitad de ésta serían terrenos cubiertos por nieve o desierto, y el 40% son zonas de roca desnuda, por lo que el suelo que nosotros necesitamos acaba resultando en una pequeña fracción de la tierra”.

Siendo conscientes de que el suelo es un recurso finito aunque omnipresente, no podemos olvidar que “en una cucharada de suelo hay más microorganismos que población humana en la tierra”. Esta vida invisible que vive en la tierra, como las micorrizas son capaces de amplificar en quinientas o mil veces más las superficies de absorción de los árboles, algo muy importante para el cuidado del arbolado.

El manejo sostenible del suelo se basa en un minucioso conocimiento de sus atributos, de los procesos que regulan sus funciones ecosistémicas y de las transformaciones que se dan en la interacción con el ambiente. Sin embargo, un uso o manejo inadecuado puede provocar que sus propiedades y los procesos que en él ocurren originen una pérdida de su capacidad para desarrollar sus servicios ecosistémicos, lo que comúnmente denominamos degradación del suelo.

“UNO DE LOS FACTORES LIMITANTES EN LAS CIUDADES ES LA COMPACTACIÓN”

“Hay muchas zonas en los parques urbanos que están excesivamente compactadas, lo que ocasiona una baja concentración de oxígeno disuelto en el suelo”. Este problema proviene de la compactación durante obras, subsidencia del suelo por riegos o por el mismo peso, pero los suelos de manera natural solucionan esta déficit a través de la materia orgánica.

“La materia orgánica es uno de los componentes más dinámicos del suelo que genera acumulación de este y una mejor estructura debido a la agregación de partículas de suelo que permiten la adsorción y absorción de los minerales en estos complejos.” ¿Cómo se logra esto? Consiguiendo esta aglutinación de partículas minerales, hay más espacio disponible para las raíces de las plantas, se desarrollan un mayor número de poros que generan una mayor capacidad de infiltración, drenaje, aireación e intercambio gaseoso entre la atmósfera y el suelo, además de favorecer una mayor cantidad de comunidad microbiana. Todas estas funciones desencadenantes de la materia orgánica generan flora adventicia superficial que aumenta la capacidad de infiltración, que el suelo sea más esponjoso y logre almacenar más agua, un hecho fundamental y un problema actual en la gestión del verde.

COMPACTACIÓN NATURAL O COSTRA SUPERFICIAL: “SPLASH”

Aquellos suelos que no tienen una proporción adecuada de materia orgánica no pueden desarrollar tanta flora en superficie que amortigüe la erosión o la radiación solar entre otros factores. Un tipo de compactación más natural se da en la superficie de suelos desnudos y se denomina “splash”.

En zonas con poca precipitación pero con episodios esporádicos y enérgicos, las gotas de lluvia impactan sobre la superficie del suelo desnudo. De esta manera se desagrega y fractura los pocos agregados de suelo en diminutas partículas que durante la lluvia, se encuentran en suspensión. Una vez cesa la lluvia torrencial, las partículas en suspensión comienzan a depositarse generando una capa muy fina de dichas partículas sin agregación, desarrollando una costra en superficie bastante impermeable.

En ocasiones esta costra es tan gruesa que limita de manera muy efectiva la infiltración de agua en el suelo produciendo una limitación en los ciclos hídricos del suelo y de intercambio gaseoso con la atmósfera, disminuye drásticamente la germinación de plantas adventicias y desarrollo de raíces además de reducir la capacidad de agregación de suelo y por lo tanto de implantación de los vegetales.

¡Una gran lección de arbolado urbano! Puedes verla al completo en el siguiente vídeo.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver arriba
×Close search
Buscar
X
Ir al contenido