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Los oasis térmicos y el urbanismo bioclimático

Los oasis térmicos y el urbanismo bioclimático

El diseño urbano debe dar respuesta al aumento de las temperaturas con estrategias que aúnan tres variables: el viento, el sol y la humedad.

Sombrear las calles y plazas, incrementar la vegetación y permeabilizar el suelo son tres de las medidas para propiciar microclimas en diferentes espacios de las ciudades.

La colocación de árboles alineados con la dirección del viento dominante en verano permite también crear canales de viento.

El cambio climático es una realidad. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) predice que existe un 20% de probabilidad de que el aumento de las temperaturas supere los 1,5ºC a partir de 2024. Ante este escenario, las ciudades ya han comenzado a trabajar en el diseño urbano de oasis térmicos que permitan generar microclimas y así dar respuesta a las olas de calor que vivimos con mayor frecuencia durante los meses de verano.

A través del urbanismo bioclimático, arquitectos, paisajistas y expertos en infraestructura verde urbana diseñan estrategias que combinan tres variables: el viento, el sol y la humedad. Y todo se resume, como define la investigadora y doctora Esther Higueras, en una frase: “a cada lugar, una planificación”.

El incremento de la vegetación y de los espacios con arbolado caduco con alta evapotranspiración son dos de las medidas de urbanismo bioclimático más vinculadas a la gestión de la infraestructura verde urbana. Un mayor numero de zonas verdes influye de manera positiva en la regulación de las temperaturas durante el periodo estival. También existe un efecto beneficioso en los corredores de ventilación natural habilitados mediante árboles colocados en líneas paralelas a la dirección de los vientos de verano para favorecer los canales de viento.

Sombrear las calles y plazas con arbolado o toldos también forma parte de la estrategia de urbanismo bioclimático, así como la permeabilización del suelo. Precisamente, esta última medida favorece, a través de suelos de drenaje sostenible, la existencia de un microclima e impulsa el crecimiento de la vegetación. Para Esther Higueras y Alicia Gómez Nieto, profesoras en el Departamento de Urbanística de la Universidad Politécnica de Madrid, son necesarios suelos permeables con pavimentos de colores claros en, al menos, un 75% de la superficie total de las grandes ciudades.

Los oasis térmicos disminuyen, de esta manera, los efectos de las islas de calor presentes en algunos espacios de la ciudad debido a la existencia de superficies impermeables que absorben el calor durante el día y lo liberan lentamente durante la noche.

Junto a estos oasis térmicos, el urbanismo bioclimático también contempla el diseño de refugios climáticos en invierno, época donde los ciudadanos requieren una mayor presencia del sol para contrarrestar los efectos de las bajas temperaturas y otros fenómenos meteorológicos adversos como las heladas y las precipitaciones en forma de nieve.

Más información en https://theconversation.com/oasis-termicos-para-adaptar-las-ciudades-al-calor-187876

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