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La destrucción de la biodiversidad se acelera a causa de la intensificación en el uso de tierras habitadas y utilizadas

Un artículo publicado en PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America) bajo el título “People have shaped most of terrestrial nature for at least 12.000 years”, y escrito por Ellis et al en abril de 2021, analiza la crisis actual de la biodiversidad, mostrando cómo las poblaciones humanas han transformado el planeta a lo largo de los últimos miles de años.

El ser humano ha realizado una utilización de los recursos de nuestro planeta que ha llevado a la actual destrucción de biodiversidad, asociada predominantemente con la intensificación del uso en tierras habitadas y utilizadas desde los asentamientos primigenios de la humanidad.

La evidencia arqueológica muestra que hacia el año 10.000 a.C, todas las sociedades humanas empleaban una cierta variedad de manejo de la tierra, la cual incluía la quema, la caza, la propagación de especies, la domesticación y el cultivo.

De esta manera, parece ser que los seres humanos hemos dado forma a la mayor parte de la naturaleza terrestre durante al menos 12 siglos, por lo que la degradación actual no se debe a la eliminación de ecosistemas intactos tanto como a la intensificación de estas actividades.

Así, múltiples estudios confirman que los ecosistemas en la mayor parte de la biosfera terrestre, entre el 75% y el 95% de su área, han sido remodelados hasta cierto punto por las sociedades humanas. Los científicos naturales han descrito esta transformación antropogénica global de la naturaleza terrestre como un producto de la era industrial.

Por otra parte, la evidencia antropológica, arqueológica y paleoecológica indica que, al menos desde el inicio del intervalo interglacial actual hace 11.600 años, todas las sociedades humanas interactuaban con la biota y los entornos, de manera que dieron forma a la dinámica evolutiva, los ecosistemas y los paisajes.

El término transformaciones se refiere a los cambios a nivel de sistema en los esquemas socioecológicos moldeados por estas interacciones, incluida su formación inicial por la ocupación humana y la adopción de prácticas culturales que conducen a cambios en el estado del ecosistema.

Si bien la atención se centra frecuentemente en los resultados negativos asociados con estas interacciones, entre las que se incluyen las extinciones de especies endémicas y megafauna, así como con consecuencias ecológicas en cascada, existe una creciente evidencia de que las prácticas culturales humanas también pueden producir beneficios ecológicos sostenidos a través de prácticas que expanden el hábitat de otras especies, mejoran la diversidad de plantas, aumentan la sostenibilidad de la caza, proporcionan funciones ecológicas importantes como la dispersión de semillas y mejoran la disponibilidad de nutrientes del suelo.

Existe este debate acerca de cómo el ser humano ha transformado y transforma el planeta. Sin embargo, lo que está claro es que la biodiversidad se está destruyendo a una velocidad alarmante, y desde las comunidades científicas y gestoras, así como la población general, debemos formar parte de una generación de cambio en el paradigma sobre cómo interactuamos con la naturaleza. Toda la información del artículo en este enlace.

 

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