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Cuadros de jardines impresionistas, la bella fusión del arte y la jardinería

Cuadros de jardines impresionistas

 

Cuando la jardinería y el arte pictórico se funden, dan lugar a obras de un calibre extraordinario. A lo largo del siguiente artículo, nos adentraremos en una de las épocas más inspiradoras para el arte: el impresionismo, y lo haremos a través de cuadros de jardines impresionistas, elaborados por los mejores artistas de ese momento.

 

LOS JARDINES EN LOS IMPRESIONISTAS

El Impresionismo es un movimiento pictórico que surge en Francia a finales del S. XIX en contra de las fórmulas artísticas impuestas por la Academia Francesa de Bellas Artes, que fijaba los modelos a seguir y patrocinaba las exposiciones oficiales en el Salón parisino.

El objetivo de los impresionistas era conseguir una representación del mundo espontánea y directa.

El Impresionismo parte del análisis de la realidad. Hasta ese momento, la pintura reproducía un escenario en el que ocurría un acontecimiento que conformaba el mensaje para el espectador. Ahora, se quiere que la obra reproduzca la percepción visual del autor en un momento determinado, la luz y el color real que emana de la naturaleza en el instante en el que el artista lo contempla.

Los impresionistas eliminaron los detalles minuciosos y tan sólo sugirieron las formas, empleando para ello los colores primarios (azul, rojo y amarillo) y los complementarios (naranja, verde y violeta). Consiguieron ofrecer una ilusión de la realidad aplicando directamente sobre el lienzo pinceladas de color cortas y yuxtapuestas.

 

LÍNEAS FUNDAMENTALES QUE RIGEN EL IMPRESIONISMO

  • El paisaje como tema principal: Es uno de los géneros más fructíferos. El paisaje ofrece un campo donde todos los intereses de los impresionistas se ven concentrados: el aire libre, el contacto con la Naturaleza, el encuentro con la Luz. Ésta se verá modificada con el paso del tiempo y los matices colorísticos irán cambiando a medida que avanza el día. Dentro del paisaje, también es frecuente el tema de la representación del agua de la nieve y el hielo. Se aman las superficies en que los reflejos y los matices cromático-lumínicos se hacen infinitos. La aparición de la figura es menos frecuente, y si lo hace es rodeada de paisaje. Ello no quiere decir que no haya escenas de interior cuyo máximo exponente es Degas, al que le preocupan temas como la danza o los caballos, ambos relacionados con la velocidad y la instantánea.
  • Técnica: Los impresionistas se caracterizan por su técnica rápida, de largas pinceladas cargadas de materia pictórica. Esto fue duramente criticado por los más anclados a la tradición, llegando a decir que “los nuevos” estrujaban directamente sus tubos sobre los lienzos. De la última etapa de Monet se dice que sus obras no son pinturas, sino más bien escultura sobre el lienzo. Muchas veces se apunta a Goya como un precedente para este tipo de pincelada.
  • Color:   Es significativo el que los impresionistas eliminen de su paleta el color negro, lo hacen porque observan que las sombras nunca son negras, sino coloreadas. Al igual, el blanco puro no existe, sino que la luz lo carga de matices innumerables. Apuestan por el color puro, aunque pueden permitirse el mezclarlos directamente sobre la superficie del lienzo.
  • Ausencia de perspectiva:     Los impresionistas suprimen el concepto de la perspectiva euclidiana que había regido el concepto de la pintura hasta entonces, es por ello por lo que desaparece el “primitivo” punto de fuga. Apuestan por una pintura plana y bidimensional porque en realidad es como percibe nuestra retina.

 

CUADROS DE JARDINES IMPRESIONISTAS, CUANDO SE FUNDEN ARTISTA Y NATURALEZA

Varios artistas impresionistas se inspiraron en el paisaje para crear obras magníficas, Monet fue uno de los pintores que más contribuyó a este movimiento. Para él, su máxima era la de plasmar la vibración cromático-lumínica en sus lienzos. Sus temas con escenas fluviales y paisajes nos dejan cuadros con jardines impresionistas realmente bellos, como lo son Paseo con sombrilla, Impresión atardecer o Regatas en Argentuil.

Por otra parte, tenemos el ejemplo de Renoir, quien ofrece una interpretación más sensual del impresionismo. En sus creaciones podemos ver reflejada alegría por la vida. En sus obras trató el tema de las flores, escenas dulces con niños y mujeres, podemos destacar El Columpio o Le dèjeuner des canotiers.

Sendero en el jardin del artista - (Claude Monet)

Sendero en el jardin del artista – (Claude Monet)

El jardín de Hoschedé en Montgeron - (Claude Monet, 1887)

El jardín de Hoschedé en Montgeron – (Claude Monet, 1887)

 

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