Lunes, 27 Febrero 2017 00:00

Madrid, podas motivadas

La AEPJP ha conocido de primera mano el Plan Extraordinario de Regeneración del Arbolado de Madrid. Una vez estudiado, en este artículo se extraen algunos datos y reflexiones que pueden servir para dotar de nitidez una serie de actuaciones que, en ocasiones, pueden resultar controvertidas por falta de conocimiento, y que es un ejercicio de responsabilidad del presidente de la AEPJP darlo a conocer y compartir.


27 de Febrero de 2017.- El pasado 21 de Octubre de 2016, durante la jornada de Gestión de Riesgo de Arbolado Urbano organizada por la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos y el Ayuntamiento de Bilbao, se hizo entrega a todos los asistentes del Manual de Defectos y Anomalías del Arbolado Viario de Madrid, un documento valiosísimo para aprender sobre la problemática de los árboles de ciudad, así como, tomar decisiones al respecto cuando se hace necesario la actuación sobre la población arbórea. Este trabajo fue reconocido por la AEPJP en 2015 con el premio "Juan Julio", como Trabajo técnico o Científico "que contribuye a comprender y mejorar el conocimiento de los campos relacionados con la jardinería pública".

Más allá de reconocimientos merecidos a distintas iniciativas técnicas promovidas desde Madrid, mis veinte años en este sector me han permitido conocer la valía y especialización del personal técnico del Ayuntamiento de Madrid, y reconocer su especial generosidad a la hora de compartir conocimiento y experiencia; este manual es un nuevo ejemplo.

El compromiso de la AEPJP participando en la Mesa del Árbol de Madrid me hacía imprescindible conocer de primera mano el Plan Extraordinario de Regeneración del Arbolado de Madrid, para evitar hacer prejuicios a la hora de entender las razones que llevaban a los técnicos municipales a realizar una poda drástica o, en último extremo, el apeo definitivo de un árbol. He tenido la oportunidad de leer el citado plan, del cual extraigo algunos datos que pueden servirnos para dotar de nitidez una serie de actuaciones que, en ocasiones, pueden resultar controvertidas por falta de conocimiento, y que en el caso que nos ocupa, en un ejercicio de responsabilidad como presidente de AEPJP entiendo necesario reconocer y compartir.

La caída de ramas y troncos de árboles se han sucedido desde que existe el arbolado viario, siendo especialmente acentuada en los últimos años debido a una serie de factores que inciden directa y negativamente en la vegetación de las zonas verdes, como cuestiones climatológicas asociadas al cambio climático, episodios de alta contaminación y de elevados niveles de ozono en verano, cuestiones relacionadas con las especies arbóreas presentes en la ciudad, que malas reacciones a la contaminación y factores relacionados con la intensidad de uso y con la existencia de numerosos árboles prematuramente envejecidos y coetáneos entre sí.

Ante las incidencias de ramas y árboles caídos en Madrid, se inició en el verano de 2016 un Plan Extraordinario de Regeneración del Arbolado cuyo objetivo principal era detectar y reducir el riesgo del arbolado para la ciudadanía y sus bienes mediante actuaciones concretas resultantes de la evaluación de cada uno de los árboles con mayor riesgo. Una vez reducido el riesgo se hacía preciso asegurar la continuidad de la arboleda de Madrid mediante la puesta en marcha de un plan de regeneración que apuesta por un arbolado sano que cumpla con su misión de mejorar el medio ambiente de la ciudad sin resultar un peligro para sus vecinos.

El plan consiste en seguir tres líneas de trabajo diferenciado que comprenden el estudio y diagnosis del estado del arbolado, una campaña extraordinaria de retirada y/o poda de arbolado deficiente y con riesgo de fractura que se une a la campaña ordinaría, así como, nuevas plantaciones para reponer el arbolado retirado. La selección de árboles con potencial riesgo de fractura o caída y la ejecución de las actuaciones derivadas de dicha inspección durante el estudio y diagnosis del estado del arbolado se basa en tres criterios, por un lado, la gravedad de los defectos (pudriciones, tumoraciones, descortezados, daños mecánicos, exudaciones y grado de inclinación mayor de 20º), por otro lado, aspectos fenotípicos como especies propensas a la fractura, el tamaño del árbol y la edad y, finalmente, la ubicación prestando especial atención aquellos ejemplares situados en zonas sensibles como colegios, áreas infantiles, paradas de bus o metro,.... La campaña extraordinaria de poda que complementa a las actuaciones ordinarias anuales de inspección, poda, talas, etc., se encuentra motivada por la auditoría específica llevada a cabo en septiembre de 2016 y en la que se estableció, tras un estudio individual y pormenorizado de un número superior a 100.000 unidades arbóreas, la tala por razones de seguridad de más de 10.000 de éstas en las que se encontraron graves defectos estructurales, pudriciones avanzadas, enfermedades criptogámicas, baja vitalidad u otros aspectos que afectaban su estabilidad o funcionalidad. A mediados de enero ya se había intervenido sobre 8.157, alcanzando un 77% de los trabajos planificados. Por consiguiente, estas actuaciones han reducido el riesgo de fractura o caída y, por tanto, la probabilidad de accidente. El procedimiento a seguir una vez que se ha realizado la tala de los ejemplares que lo necesitaban, es la extracción del tocón, raíces y cambio de sustrato en el alcorque para que albergue un nuevo árbol que habite las calles de Madrid. Estas nuevas plantaciones suponen un aumento de la diversificación de las especies arbóreas, pues se impone la búsqueda del tamaño más adecuado a cada espacio para favorecer el desarrollo futuro de estos nuevos árboles y de los que forman parte de esta valiosa arboleda de la ciudad. Como datos globales, y en su conjunto, el Ayuntamiento de Madrid plantará aproximadamente y como mínimo unas 20.000 unidades entre el 2017 y 2018, de los cuales se plantarán 14.000 en 2017: aproximadamente 7.000 árboles a través de la campaña ordinaria y 7.000 a través de la extraordinaria.

Es cierto que no todos los alcorques recientemente vacíos volverán a poseer un nuevo "inquilino". Las razones para no replantar y clausurar alcorques está también motivada por acera estrecha, marco escaso, presencia de tuberías/galerías de servicio, presencia de infraestructuras, paso de vehículos, paso de peatones, interferencias con mobiliario urbano, espacio insuficiente o encontrarse con arbolado consolidado; debemos recordar que los beneficios que proporciona el arbolado urbano no se encuentran relacionados con el número de troncos, sino con la densidad arbórea, de copa desarrollada con un proporcionado, estructurado, abundante y espeso follaje que se alcanza con una adecuada planificación y unas podas motivadas.

En ningún caso pretendo convencer a nadie de las bondades del plan y de las mejoras que puedan enriquecerlo, no me corresponde; sin embargo, sabedor que el manejo del arbolado en una ciudad necesita de una gestión especializada, justo es reconocer esa buena labor cuando se ejerce con responsabilidad.

Fran Bergua
Presidente
Asociación Española de Parques y Jardines Públicos

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